Al igual que el aire, el agua representa un elemento primordial de la vida. De esta manera, los dos tercios del agua presente en el cuerpo humano están distribuidos en 50.000 mil millones de células. Por lo tanto, beber es indispensable: mientras que es posible ayunar durante un mes o más, al cuerpo humano no le puede faltar el agua por más de 2 a 5 días.
La sensación de sed es el resultado ante todo de la constatación por parte de nuestras células de un déficit hídrico. Sin embargo, todas las aguas no tienen la misma composición. Por ejemplo, la cantidad de sales minerales puede variar entre un agua y otra.
 
 

Otra observación: las necesidades hídricas evolucionan con el paso del tiempo. Según nuestra edad, las necesidades cambian y nuestro organismo reclama otro tipo de agua, con una mineralidad distinta. De esta forma, bebés, adolescentes y adultos no poseen las mismas necesidades. Siguiendo la misma lógica, el deportista debe prestar particular atención a su nivel de hidratación.

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